3.03.2009

La Última Marcha

Atardece y las raíces surgen de la tierra. Los hermanos acompañan y marchamos. No hay más equipaje que pieles y huesos, algún arma, alguna herramienta. La sabiduría es ligera y nos libra del peso de la estupidez.

Con el corazón en un puño, marchamos.
Con el sabor de la sangre en la boca, marchamos.
Carbón vegetal y miel mezclados y dispuestos en las heridas trazadas verticalmente sobre nuestra espalda, y marchamos.
Con la certeza de que todo lo sabemos perfectamente, marchamos.

Es así. Nosotros lo sabemos. Y marchamos. Somos ka'aygua y marchamos.

Nunca más se nos verá por estas tierras, porque es hora de marcharnos.
Y si volvemos, habrá devorado el jaguar la luna y el sol, y todo tocará a su fin.
Si volvemos, significará nuestra derrota y lloraremos.
No queremos llorar.

Es así que nos vamos, quizá Krei pueda con nosotros, tal vez la Gran Serpiente. No hay alternativa.

Aquí y ahora hastío y pesadumbre muerden con veneno.
Aquí y ahora mata la enfermedad.
Aquí ahora, el buen recuerdo.

En la espesura, una vez más. Invisibles.
Pieles pálidas en lo más profundo de la selva.
Sobre la piedra que rueda en el barranco.
Sobre la flecha partida.
En un día de hambre.

Marchamos.

Y será importante el aviso, si nos buscan. De lo contrario la muerte atravesará gargantas y estómagos.

Somos silenciosos. Somos implacables. Somos seguros. Somos fuertes. Somos grandes cazadores. Nosotros lo sabemos. Hacia Ywy mara ey caminamos.

O pa. Ure kwaty. Kaari rö ure etoa.
Baipu koro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen y próspero viaje.

Anónimo dijo...

Adiós.

El Buque de los Necios