2.01.2009



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Será la precaución del gato montés la que evite que su curiosidad le haga resbalar al interior de un nuevo abismo cuando se halle contemplándolo. Su curiosidad podría causar estragos.

Será el atractivo de la novedad el que obligue al gato montés a mirar de cerca la trampa y el peligro, pero será su fuerza de voluntad la que lo aleje de la perdición.

Si el gato montés se arriesga, el gato montés se arrepiente, demasiadas caídas y saltos anticipan la desgracia. Si el gato montés permanece en la quietud, observando sin participar, el gato montés se aburre y el impulso cinético inesperado significará perjuicio. Si el gato montés se acerca sigiloso, atento y alerta, podrá beneficiarse del conocimiento y saciar su sed, siempre moderado y discreto, moviéndose con la seguridad de no dar un paso en falso.

El gato montés puede en un momento determinado extrañar lo imprevisible, pero demasiadas caídas y saltos anticipan la desgracia. El gato montés acepta la nostalgia, pero sigue sigiloso, atento y alerta.

Si el gato montés satisface sus deseos sin dominarlos previamente, el gato montés pierde.
Si el gato montés contradice sus deseos sin comprenderlos previamente, el gato montés pierde.
Si el gato montés domina sus deseos comprendiéndolos y es generoso con ellos cuando resulta conveniente, el gato montés permanece.
No hay forma de ganar.

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El Buque de los Necios