1.26.2009

Himno de guerra (II). Humus.

Debajo de montones de hojas
desparramadas por el suelo,
sobre humus y cadáveres,
murciélagos
se esconden, enfermos.

Podrían contagiarnos la rabia,
si nos dejáramos.
Tal vez sea necesario.

Mientras tanto seguimos riendo por no
llorar,
mientras tanto seguimos susurrando por no
gritar,
bailando ciegos y absortos,
la danza macabra del apego cobarde
a la comodidad.

Pintamos y soñamos
todo aquello que somos
incapaces de hacer tangible.

Las uñas
se separan
de la carne
y nuestros dedos
sangran,
sangran,
sangran.

Para recordarnos
que somos incapaces
de dejar de decepcionarnos.

Preferimos guardar
nuestros ojos arrancados
entre harapos
y sonreír
Y SONREÍR
con nuestras cuencas vacías
y nuestras caras desfiguradas.

Nunca hasta ahora
habíamos sido
tan conscientes de nuestra
negligencia.

Nunca hasta ahora
habíamos sido
tan cómplices
de nuestra extinción.

No hay comentarios:

El Buque de los Necios